Hoy les quiero contar una historia muy especial.
Es la historia de Nuestra Señora de Lourdes y de una niña llamada Bernardita.
Bernardita nació en el año 1844.
Era una niña sencilla, buena y muy creyente.
Un día muy importante fue el 11 de febrero de 1858.
Ese día, Bernardita fue con su hermana y una amiga a buscar leña.
Para llegar al lugar tenían que cruzar un pequeño río.
Pero Bernardita sufría de asma y el agua estaba muy fría, así que ella se quedó a la orilla del río mientras las otras niñas seguían caminando.
De pronto, algo maravilloso ocurrió.
Bernardita sintió un fuerte viento y levantó la cabeza.
Entonces vio que los arbustos cerca de la Gruta de Massabielle se movían.
Y allí apareció una Señora muy hermosa.
Era tan bella que Bernardita decía que uno querría volver a verla siempre.
La Señora estaba vestida de blanco,
tenía un cinturón azul,
un rosario en sus manos
y una rosa dorada en cada pie.
La Señora sonrió y saludó a Bernardita con mucha ternura.
Bernardita pensó que tal vez estaba soñando, se frotó los ojos…
pero la Señora seguía allí, mirándola con amor.
Bernardita decidió rezar.
Sacó su rosario y se arrodilló.
La Señora también hizo la señal de la cruz al mismo tiempo que ella.
Mientras Bernardita rezaba las Avemarías, la Señora escuchaba en silencio.
Y cuando Bernardita decía el Gloria, la Señora también lo rezaba, inclinando un poco la cabeza.
Al terminar el rosario, la Señora sonrió nuevamente
y poco a poco desapareció dentro de la gruta.
Cuando Bernardita contó esto en su casa, su mamá no le creyó.
Pensó que estaba inventando historias y le prohibió volver a la gruta.
Pero después, su papá le permitió regresar.
Esta vez Bernardita fue acompañada por varias personas.
Todos llevaron rosarios y agua bendita.
Mientras rezaban, la Señora volvió a aparecer, pero solo Bernardita podía verla.
Cuando Bernardita lanzó un poco de agua bendita,
la Señora sonrió e hizo la señal de la cruz.
Entonces Bernardita le dijo:
—Si vienes de parte de Dios, acércate.
La Señora dio un paso adelante y le dijo:
—Ven aquí durante 15 días seguidos.
También le prometió algo muy especial:
—No te prometo que serás feliz en este mundo, sino en el otro.
Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de ese año,
hubo 18 apariciones en la gruta.
Allí apareció una fuente de agua,
y hasta hoy suceden muchos milagros, que incluso han sido estudiados por la ciencia.
Cada 11 de febrero,
la Iglesia Católica celebra con alegría
la aparición de la Virgen María en Lourdes.
Advocaciones y Devociones Marianas

